Crisis, una palabra que de repente ha pasado de estar en los debates y aulas de las facultades y charlas de economía, a ser un tema muy popular entre todos los pueblos del mundo.
Europa es una de las grandes afectadas en éste momento, y víctima o cómplice de ésta crisis, el caso es que sufre sus consecuencias.
Alemania, hasta hoy en día, alguno se atreve a catalogarla como protagonista del III Reich. Leo innumerables acusaciones basadas en unos argumentos cuyos cimientos están hechos de un incomprensible complejo de inferioridad que vive bajo un manto de rencor y creencia en el conocimiento absoluto. Pues como si de ceniza estuvieran hechos esos cimientos, hoy trataremos de abordar éste tema e intentar que las palabras no se las lleve el viento.
Veamos lo que ha pasado:
La Unión Europea trataba de hacer un bloque de países que ganara fuerza y estabilidad para poder competir a nivel mundial con potencias como USA, por ello, se decidió ir unificando poco a poco a países mediante determinadas políticas económicas además de sociales que no vamos a tratar en éste momento. Por ello, para poder pertenecer a éste “gremio”, se debía cumplimentar una serie de requisitos entre los que estaban establecer un tope en el déficit y la cantidad de deuda soportada para cada país miembro. El caso es que como concepto, ésta unión de países debería de establecerse como primera potencia mundial, pero en la práctica ha sucedido algo indeseado para todos aquellos que creían en la unificación de Europa.
Los requisitos se han incumplido y la fuerte crisis financiera ha arrastrado a Europa, por lo tanto, ésta unión lucha por levantar cabeza, pero su plan de acción se ha anulado y aún no tenemos un nuevo plan. Esto quiere decir que lo que teóricamente se debería haber hecho ahora por motivos forzosos no se ha hecho y no sabemos por donde tirar. La incertidumbre es uno de los mayores enemigos del crecimiento económico y por lo tanto del bienestar social.
Eso es lo que ha pasado, ahora veamos lo que está ocurriendo:
La crisis financiera ha llevado a un replanteamiento forzoso de todos los planes de los países miembros y del resto del mundo. Países miembros han visto peligrar la integridad de su economía y se han llevado a cabo medidas de choque para salvar el pellejo. Medidas de choque llamamos a las medidas puntuales para sobrepasar un suceso “inesperado”. Un ejemplo de ello puede ser desde el rescate de Grecia, hasta los rescates de diferentes bancos o incluso la deuda emitida a un interés desorbitado. Todo ello con el fin de desacelerar la caída y tener opciones a salir adelante cuando llegue el momento.
Lo que ha ocurrido en éstos últimos años es que Europa ha pasado de tener un plan aparentemente beneficiario para su pueblo, ha tomar las decisiones por separado y llegar al punto de “sálvese quien pueda”.
Actualmente, se reivindica más unión entre los países miembros y se acusa a Alemania de no apoyar al resto de países por su posición privilegiada ante una confianza ciega de los mercados, como por ejemplo, tomando el interés de su deuda como índice de riesgo igual a cero y el resto de países en base al interés de la deuda alemana. Sin embargo, en los últimos índices que marcan el reflejo de la confianza de los agentes financieros se puede observar como castigan a éste país tan “estable”. El caso es que unos dicen que es porque Alemania también esta económicamente mal planteada y sus cuentas no son reales y otros dicen que no es más que una medida de presión para obligar su respaldo a otros países. Angela Merkel decanta su opinión en la segunda opción y tras ello decide retirar la mitad de su deuda del mercado y no cede a una subida del interés deseado por los agentes financieros.
El caso es que en España parece no pretender actuar con un plan conjunto y común, no quiere ayuda, es más, ni si quiera quieren un rescate, parece que sólo queremos seguir viviendo del cuento y encima que nos financien nuestra forma de vida, pero eso sí, financiación por llamar de algún modo a la subvención sin reembolso. Y si no es así, porqué emitimos una deuda con un interés desorbitado que sabemos que no vamos a poder pagar y que pretendemos que luego Alemania lo pague y encima, hacemos que nadie quiera la deuda de Alemania, porque total, si ella es quién va a pagar las dos, para un inversor mejor comprar la del interés más alto. A ello le sumamos que la sillita ortopédica hace un ruidito extraño así que compramos una nueva, y como éste año tengo boda y mucho lio me pillo a dos asesores más para que me quiten estrés, y además, palacito de congresos nuevo para dar charlas que tanto despacho cansa y de paso fomentamos trabajo a constructoras (o sea, el primo del alcalde), y nada de mejorar el profesorado, el gasto en educación para colegios nuevos que cortar la cintita roja y salir en el periódico mola.
Pues normal que Alemania diga ¡Basta ya! Que reclame, ella que sí puede, que asuman al menos la parte del trabajo que les corresponda y que determinados países se reeduquen antes de intervenir. Se entiende que no quieran comprometerse aún más hasta que esté segura de que es lo mejor para ambos.Sin nombres, sin datos, sin un dedo acusador, no tenemos intención de dejar el muerto a otros. El problema es de todos y por lo tanto todos debemos solucionarlo. Así pues, basta ya de bloquearse y esperar a que otros actúen por nosotros, y si no lo hacen, encima tenemos el descaro de acusar sus decisiones. Si aceptamos el derecho de juzgar, seamos consientes de que también incluye obligaciones.
PD: Creo que somos mayorcito para decir que no sabemos hacer la cama con el único motivo de librarnos de esa tarea.





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